Considerar a los talleres como estrategia de trabajo es pensar en brindarles una alternativa de aprendizaje creador, posibilitando otras formas de interacción. Es pensar en el aprendizaje como un proceso activo, donde el conocimiento se construye dentro del sujeto, donde los niños necesitan experimentar, manipular símbolos y palabras, discutir sus propios puntos de vista y los ajenos, y por sobre todo descubrir.
A partir de un recorrido literario que realice, cuyo tema principal eran las brujas, pude plantear varias alternativas de construcción creativa y producciones interesantes de diferentes discursos. A través de las palabras, los cuentos, las ilustraciones, la observación, la conversación, la música y el pacto ficcional, hice posible generar un espacio que potenció el diálogo logrando acer
car desde lo sensitivo y lo afectivo a lo literario, a través del humor, la imaginación y el juego.
En este contexto, fue factible construir con los niños un lugar donde pudieron compartir ideas, defenderlas y superarlas. Y fueron esas ideas, las ganas de crear, de inventar sus propias palabras sus propias historias, las mismas que tuvieron relevancia en la sala.
Ahora bien, no solo la oralidad estuvo presente, el papel que jugó la escritura, no es un dato menor, ver que las palabras tomaron otra dimensión sobre el pizarrón, les permitió a los niños jerarquizar su propia palabra, ponerla en otro plano; en un plano de sentido y de permanencia dentro del taller
Como coordinadora, hay que evaluar y ver si es necesario realizar modificaciones, es por ello que luego de los dos primeros encuentros, comencé a realizar ajustes en las intervenciones, llevando las palabras más allá de lo que dicen, buscando comparaciones, similitudes y diferencias permitiendo ampliar las fronteras conocidas por los niños con aquello que podían imaginar. Trabajar con las palabras y entrar en la cultura escrita implicó crear un contexto de confianza en el cual la palabra propia fue bienvenida, escuchada y tomada en este espacio, para que luego fuera teniendo forma hasta lograr pequeños textos que muestran desvíos creativos que de a poco se acercarán al discurso poético.
En este proceso de aprendizaje, de compartir palabras, de transformarlas y de crearlas jugando, pude vislumbrar lo importante que fue el paso a paso de cada encuentro, ya que estas fueron las primeras manifestaciones de emancipación y confianza en las posibilidades y habilidades literarias en este grupo.
Es por ello, que se puede asegurar que el taller dejó su impronta que surgió como lugar de búsqueda y de descubrimiento; de intensa exploración, de preguntas y respuestas, de creaciones dejando un profundo sentido de ser en cada uno, en mí, como mediadora y en mis alumnos partícipes incansables de la propuesta.
Ledesma, Ana María
Talleres Literarios: “Una experiencia mas que enriquecedora…”
junio 11, 2011 a 6:03 pm (Uncategorized)
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