En el tercer encuentro del Seminario de Introducción a la LIJ, reflexionamos acerca de las concepciones de INFANCIA

Acompañados de las reflexiones de Daniel Goldin en “Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura” , cada participante trajo de su biblioteca textos para pensar juntos a raíz de los cuestionamientos que el editor mejicano plantea  (aquí va la presentación de diapositivas utilizadas Preguntarnos con Goldin que recuperan los interrogantes de “LA INVENCIÓN DEL NIÑO”).

       Hubo quienes se celefante ocupa mucho espacioentraron en la selección de  textos que nos permitieron una ruptura con el concepto idílico de infancia  (ese paraíso perdido) para pensarla como el período de la vida en el que los sujetos no tienen poder alguno. Hubo quienes  enriquecieron el plenario con aquellos textos fundantes lecturas-TorreCubos-Tapadel campo LIJ en Argentina, incluyendo textos que  fueron desde Constancio C. Vigil a Martha Salotti (cuando definitivamente el texto para chicos era concebido  como una herramienta moralizante o didáctica) y desde la primera edición de “Un elefante ocupa mucho  espacio” de Elsa Bornemann (aquella magistralmente ilustrada por Ayax Barnes) a “La torre de cubos” de Laura  Devetach, ambos prohibidos durante la última dictadura militar pero ¡pasados de copia en copia, de boca en  boca, por tantos mediadores culturales!

 

La pregunta “¿Es literatura para niños todo lo escrito para ellos?” en diálogo con “¿O debemos entender por lectura las apropiaciones hechas por los menores de otra literatura a su alcance?” nos permitieron, entre otras cosas, comparar la leyenda Tehuelche “¿Por qué la ballena vive en el mar?” recuperada por Miguel Ángel Palermo (en “Lo que cuentan los tehuelches” de la Editorial Sudamericana) con un “librito” cuyos datos es preferible olvidar y de allí saltar a algunas de las “Preguntas” de Pablo Neruda o “Historia“, el brevísimo cuento circular de “Historias de cronopios y de famas” de Julio Cortázar que, ya se sabe no escribieron para chicos pero…y, f inalmente, reconocer en la serie “Anita” de Graciela Montes el valor de obras pensadas para los más pequeños entre los pequeños

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  A raíz de la pregunta de Goldin “¿Cuál es la relación entre cultura y literatura para niños?” nos  detuvimos en la caracterización de las expresiones que devienen de entornos culturales  multimediales  y, con ellas, de los modos en que los nuevos textos apelan a niños y jóvenes nacidos y  creciendo en la  sociedad de la información por ejemplo “Tener un patito es  útil” de Isol, el magnífico  libro-álbum invita  a la lectura desde una perspectiva duplicada en dos  voces narrativas.

 De algún modo, durante la tarde, la voz del Director de la Biblioteca Vasconcelos nos interrogó,  nos  desafió a pensar, nos espetó sus convicciones acerca de que “la literatura para niños que se asume  verdaderamente como literatura, es decir como un territorio liberado del lenguaje, permite no sólo  recordar el pasado de cada hombre en el sentido etimológico del término re-cordis, “pasar por el  corazón”. Permite abrir un espacio donde el niño nos invente. O al menos nos posibilite una mayor libertad para construir un mundo que destierre la violencia, que establezca un mayor equilibrio entre los potenciales de poder”

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