Iniciamos el Seminario de Introducción a la LIJ entre bibliotecarias, docentes y estudiantes

IMG_20141001_120743   El 1 de octubre dimos inicio al segund0 grupo de estudio sobre la Literatura Infantil y Juvenil en el marco del  Seminario de Introducción que se ha diseñado. El Seminario se desarrollará desde una perspectiva teórico-práctica durante los  dos próximos meses, a través de encuentros presenciales, publicaciones digitales y tutoría virtual.

  En los encuentros presenciales reflexionaremos y profundizaremos los conceptos teóricos, a partir de la experiencia literaria con  textos seleccionados  y de la visualización de producciones multimediales que posibiliten la construcción colaborativa de  saberes.

   La propuesta incluye la reflexión compartida a través de publicaciones digitales en este blog  de la Cátedra Libre de Literatura Infantil y Juvenil que tienen por finalidad “… estar en capacidad y mostrar la voluntad para experimentar, aprender continuamente y  utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación con el fin de crear comunidades profesionales del conocimiento…” como plantean los  “Estándares UNESCO de Competencia en TIC para Docentes”.

En este primer tiempo de reflexión compartida se han ofrecido diversos textos desde los cuáles repensar y profundizar los marcos teóricos desde los que venimos trabajando. Teresa Colomer El texto “Literatura infantil y juvenil versus la `verdadera literatura´” –puesto a disposición- recoge discusiones, aún vigentes entre muchos colegas.  A través de su lectura cada una se habrá descubierto en alguna posición más cerca a algunas de las definiciones anglosajonas (book people vs Children people). nodelman Además,  los aportes de Townsend y Soriano pretenden ser una oportunidad para profundizar el valor/sentido de la crítica literaria en “la definición  de un campo específico que ofreciera un equilibrio moderador entre los criterios centrados en el texto v los centrados en el lector”. Vamos a  compartir en este apartado del blog las posibles articulaciones teóricas entre este artículo y los aportes de Teresa Colomer (en “La lectura infantil y juvenil”) y de Perry Nodelman (en “Definición de literatura infantil”). ¿Cuáles son los puntos de coincidencia o de confrontación que van  encontrando entre los autores?

En sus correos personales encontrarán las indicaciones de formato para las correspondientes publicaciones.

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28 comentarios

  1. Paula Maldonado said,

    octubre 11, 2014 a 3:32 pm

    – ¿Por qué comprás libros para chicos?
    Me han preguntadao varias veces. Y no he dejado de responder que son libros para mí y para compartir (en ese orden)
    Y en cada oportunidad me vienen a la mente estos planteos: ¿Acaso uno es más adulto por leer a Borges que por leer a Gustavo Roldán y visitar Buenos Aires a través de los ojos de Don Sapo? ¿Qué hay detrás de la frase “de fácil lectura”?.
    En fin, con estos planteos (que no me generan en aboluto una duda) , te pido Patricia los textos que mencionás en este post ¿dale que sí?

  2. Debora said,

    octubre 21, 2014 a 1:31 pm

    Destaco algunas coincidencias entre los textos leídos:

    – Se presenta una dificultad en la definición de la LIJ, generalmente en oposición a la literatura para adultos o buscando marcas de ésta en la literatura para niños (literariedad).

    – Los criterios de selección de libros para niños y adolescentes tienen en cuenta sus capacidades interpretativas y las temáticas relacionadas a su experiencia, que sirvan para su educación moral (es decir, se elige entre lo que sería un criterio moral y pedagógico, según las edades y pocas veces desde un criterio puramente literario que sirviera, por ejemplo, para crear mundos posibles a través de la imaginación).

    En cuanto al texto de Perry Nodelman, señala que la literatura publicada para niños intenta formar un lector infantil ideal y que esta literatura es producida según las ideas que los adultos tienen sobre los niños y la infancia o lo que los adultos creen o quieren que los niños necesiten. De esta manera, lo que logra es satisfacer las necesidades de los adultos respecto a los niños.

  3. Alicia Rodriguez said,

    octubre 26, 2014 a 11:59 pm

    Destaco como coincidente entre los diferentes autores la idea ambivalente que poseen los adultos acerca de la infancia y, la necesidad permanente de querer elegir lo que suponen es de su gusto. Por otro lado los autores poseen diferentes maneras de ver a la infancia y juventud y de esta diferencia surgen las distintas maneras de clasificar a la Literatura. Desde mi punto de vista debería existir una única Literatura y permitir una libre elección del autor.

    • patriciadom said,

      octubre 27, 2014 a 1:51 pm

      Alicia
      cuando planteás la “libre lección del autor” ¿a qué te referís? ¿qué elegiría libremente el autor según lo que has reflexionado?

    • Alicia Rodriguez said,

      octubre 28, 2014 a 9:12 pm

      Al volver a leer los comentarios me acabo de dar cuenta del error cometido, donde dice permitir una libre elección del autor debería decir permitir una libre elección del lector.

  4. Patricia Gutierrez said,

    octubre 27, 2014 a 8:59 pm

    Algunos de los punto de convergencia entre los textos, es que definen a la literatura infantil como un discurso escrito por adultos dirigido a niños, teniendo en cuenta lo que se piensa que un niño puede entender y de acuerdo a lo que la sociedad piensa que es bueno que conozca o no a determinadas edades.
    Aún hoy, nos encontramos muchas veces frente a estudios que consideran la literatura infantil como “un texto literario menor”. Con respecto a este planteamiento y a la posición que han negado de “literatura” a estos textos, acuerdo con una reflexión de Graciela Montes “la literatura para pequeños no es en absoluta pequeña, porque es el campo donde se libran las más grandes batallas de la cultura y del arte…”

    Patricia Gutierrez

  5. Nuria said,

    octubre 27, 2014 a 11:01 pm

    ¿Existe una verdadera literatura infantil y juvenil?
    Resulta complejo dar una respuesta acabada a esta pregunta. Luego de leer los artículos “Literatura infantil y juvenil versus la verdadera literatura” y “La lectura Infantil y Juvenil” se pueden buscar indicios, para intentar responder al interrogante que se plantea como título, en la idea de que la literatura infantil fue pensada a partir del surgimiento de las infancias y por tanto como construcciones sociales fueron modificándose a lo largo del tiempo.
    Esta pregunta suele surgir cuando se seleccionan libros para leer con los niños en el ámbito escolar .Lo verdadero es que existe la literatura y concuerdo con que si hay degradación de la literatura no tiene razón de ser la categoría literatura infantil. Y esto lo afirmo porque en muchas ocasiones en el ámbito escolar a la hora de elegir un libro se tiene en cuenta la extensión, si abundan los colores y las imágenes y nos olvidamos de pensar en el discurso del texto. La calidad de un libro se advierte no solo en las historias sino en cómo están contadas.

    • debo82 said,

      diciembre 10, 2014 a 1:48 pm

      Comparto que a veces se enfoca la mirada en lo que nos ofrece la imagen y algunas veces nos olvidamos del texto o viceversa. Creo que desde un criterio estético, se debe valorar tanto la imagen como el texto. Como dice Lidia Blanco en “Leer con placer desde la primera infancia”: “La literatura habla de las cosas que conmueven, que estimulan el pensamiento sobre las cosas que nos están pasando, que arranca sonrisas o lágrimas y que deja como única enseñanza ese contacto con la palabra que abre un mundo nuevo, desconocido tal vez, antes de leer ese texto” (2007:14). El contacto con ese producto artístico hacen que tanto el texto como las imágenes nos conmuevan y nos permitan disfrutar de un universo nuevo.

  6. Luciana Bahamonde said,

    octubre 28, 2014 a 8:10 pm

    Coincidencia que destaco en los materiales leídos es, la definición de literatura infantil, concebida bajo la visión del adulto respecto a las ideas y pensamientos que se tienen sobre los niños, sus capacidades, intereses y necesidades.

    Desde las distintas miradas con que se ve la infancia, la literatura para niños ha querido ser “domesticada” y moralizante, aceptando la protección de los adultos y sus ideas limitadoras.

    Los adultos como mediadores no tenemos claros y sólidos criterios de selección de libros y muchas veces caemos en consumir seudo literatura o priorizamos cantidad, simplismo, finalidad y privamos a los niños del placer, del disfrute, de anticiparse, de cuestionar, de liberarse y salir enriquecidos.

    Particularmente, disfruto de la literatura infantil y a la hora de ofrecer, sugerir y compartir un libro, principalmente uno de los criterios que empleo es mi propio placer, mi satisfacción personal, recuerdo mi infancia y la opinión “autorizada” de los peques que me rodean.

    Luciana Bahamonde.

    • patriciadom said,

      octubre 30, 2014 a 7:50 pm

      El hecho de que la literatura infantil sea un espacio de la cultura en el que quienes producen obra son adultos, quienes median entre las obras y los potenciales lectores somos adultos, quienes sostienen la crítica sobre las obras son adultos y quienes compran las obras literarias para los chicos somos adultos genera un campo de contradicciones… que Nodelman sostiene está construido sobre binomios opuestos “…En sus formas más puras, estos binomios representan límites impenetrables: aquello que es infantil es por definición absolutamente no adulto, es su opuesto; por ende la literatura infantil está completamente desprovista (y funciona como opuesto) de las complejidades, sutilezas y las confusiones del conocimiento adulto… La literatura infantil, como producto de la experticia adulta, siempre e inevitablemente, lleva las marcas del contenido adulto que trata desesperadamente de esconder y negar.” (Nodelman: “Es como que… no hay libros sobre nada”). Entonces el campo de la literatura infantil es un campo muy propicio para que los adultos ejerzamos poder… un riesgo está en la selección de textos en función del propio placer solamente, el Seminario quiere operar sobre la construcción de criterios crecientemente variados, ligados tanto a l@s niñ@s en tanto receptores privilegiados de la selección como a las obras en tanto bienes culturales a los que l@s niñ@s tienen derecho a acceder.

  7. Myriam Torres said,

    octubre 29, 2014 a 3:58 am

    Como punto de coincidencia en el texto “La lectura Infantil y Juvenil” Teresa Colomer y “Literatura Infantil y Juvenil versus la “verdadera literatura”,se puede reflejar:
    El primer texto muestra cómo fue la aparición y evolución de los libros infantiles y juveniles, reflejando su primera función de adoctrinar a los niños. Se destacan dos interrogantes a la hora de realizar una selección de los libros que será determinada por lo que consideren pertinente los adultos, planteándose:”¿Qué pueden entender? y ¿Qué es conveniente que lean?”, partiendo de la idea de que los lectores crecen y que las posibilidades de entender se amplían progresivamente.
    Como nueva idea plantea ” (…) el haber empezado a fijarse en la evolución de las capacidades comprensivas (tal como hizo Piaget desde la psicología cognitiva) y en la progresión del aprendizaje literario que los niños y niñas realizan de sus lecturas (tal como se proponen las recientes disciplinas educativas)“.
    El segundo texto plantea los estudios de dos bandos, por un lado la posibilidad de otorgarle una naturaleza literaria a los textos dirigidos a los niños y niñas y por otro a los partidarios de la inexistencia de la literatura infantil. Lo que buscaban era una elaboración teórica capaz de redefinir las diversas maneras en las que el sujeto utiliza las diferentes modalidades cognitivas.
    Lo que presenta de coincidente con el primer texto es: a lo hora de seleccionar textos para chicos, muestra el problema de como realizar esta tarea,de manera que exijan un esfuerzo de interpretación, pero sin que esta literatura se convierta en algo lejano para quienes serán sus destinatarios.

    • Nuria said,

      diciembre 4, 2014 a 5:09 pm

      Luego de la lectura del material bibliográfico: “La lectura infantil y juvenil” de Teresa Colomer aporto lo siguiente sobre la evolución de la literatura infantil:
      Perrault (1697) y los hermanos Grimm (1812) fueron los pioneros en la escritura de relatos orales que circulaban entre los campesinos.
      Una parte de cuentos populares, leyendas mitos, canciones y literatura folclórica en general, recopilada y fijada por la escritura a lo largo del siglo XIX, fue trasladada a la destinación infantil.
      Muchos cuentos tradicionales, clásicos fueron retomados por otros autores y modificados, por eso nos encontramos en la actualidad con diferentes versiones de Cenicienta, La Sirenita, entre otras. Estos relatos a la vez se ven alterados por las producciones fílmicas que también realizan sus propias modificaciones.
      Desde la segunda guerra mundial se produce el nacimiento de la novela juvenil como una literatura específica.
      La literatura infantil y juvenil actual se caracteriza a partir de los siguientes rasgos: aborda temas relacionados a la descripción del mundo, los libros se ofrecen para ser vistos y leídos, la imagen tiene igual importancia que el texto, partiendo del hecho que los niños han adquirido hábitos narrativos a través de la presencia social de los medios audiovisuales, los libros se ofrecen en colecciones cada vez más segmentadas según la edad de los destinatarios.

  8. Andrea said,

    noviembre 6, 2014 a 9:12 pm

    En los textos propuestos para la lectura y análisis: “La lectura infantil y juvenil” de Teresa Colomer y el de Nodelman, existen coincidencias en relación a las dudas sobre la calidad literaria de la Literatura Infantil y Juvenil sostenida por los críticos que lleva a calificarla de género menor.
    También acuerdan en que la Literatura es escrita a partir de lo que los adultos piensan o conocen y juzgan bueno que los niños entiendan.
    Ambos artículos enmarcan la evolución de la Literatura Infantil y los cambios de posturas de los críticos que han avanzado entre grandes controversias y posiciones mostrando una supremacía del juicio adulto y no de los intereses infantiles.
    Creo que esta evolución llevará a un equilibrio de los críticos que reconozcan en la Literatura Infantil y Juvenil la calidad que presentan sus textos tanto en el mundo que describen, como en el uso de modelos y técnicas narrativas que impiden catalogarlo como un género menor.

  9. Norma Romero said,

    noviembre 7, 2014 a 1:18 pm

    Los puntos de encuentro que veo entre los textos de “Teresa Colomer y Nodelman,, es que ambos ponen la mirada en los criterios que se tienen a la hora de tomar un libro de literatura para leer con los alumnos. Se supone que como adultos y educadores creemos saber de sus intereses y necesidades.
    Suele suceder que los alumnos pierden el disfrute por la lectura de la literatura dado que las solemos utilizar para darles un tinte didáctico o para enseñar valores.
    En lo personal a la hora de elegir un libro para trabajar con los alumnos lo que tengo en cuenta es : su edades, el autor, si es de mi afinidad, la temática de la historia y sobre todo si a mí me provoca disfrute en el momento de compenetrarme con el texto.

    • Alicia Rodriguez said,

      noviembre 9, 2014 a 1:58 pm

      Alicia Rodriguez
      La literatura con todas sus estrategias es la vida misma, y creo que ella es la que nos encuentra a nosotros, muchas veces me ha pasado que dentro de una librería encuentro un libro que al abrirlo está la frase justa que estaba necesitando.
      Coincido con mis compañeras en que al momento de la elección, primero me tiene que gustar a mí ya sea por lo estético, argumento, ilustración, etc.
      Personalmente aún se me hace muy difícil tomar una posición acerca de cuál es la mejor literatura, si duda todo este material tan interesante que estamos compartiendo me ayudará a pensar la literatura desde otra perspectiva.

    • patriciadom said,

      noviembre 12, 2014 a 9:46 am

      El Seminario es una oportunidad para revisar los criterios a los que hacés referencia cuando seleccionás libros:
      *la edad puede ser un límite para pensar en términos de complejidad, de allí que es mejor criterio pensar en las competencias en tanto lectores literarios que hayan desarrollado l@s niñ@s a quienes se ofrecerán las obras
      * la temática (entiendo te referís a la historia que se está contando) es apenas un aspecto ya que, como venimos reflexionando, la responsabilidad como mediadores es seleccionar la “literaturidad” de esa historia, es decir, cómo está construido el discurso
      * también resulta riesgoso centrar la selección en nuestros propios gustos o afinidades, aventurarnos por terrenos que no nos son familiares pero son ricos literariamente hablando puede abrir puertas insospechadas

  10. patriciadom said,

    noviembre 12, 2014 a 12:26 am

    Ana María Lovecchio escribió:
    Los textos leídos del primer encuentro del seminario, me permitieron repensar una vez más a cerca de qué, cómo y cuándo leer textos a y con los niños. Siempre parto, al seleccionar un texto y más allá de toda teoría, de lo “que me dice” a mí desde el contenido, la estética y el diseño.
    Nada está dicho en cuanto a edades, los lectores son tan diversos como los libros y corresponde a quienes tomamos de la mano a los niños para introducirlos en el fascinante mundo literario, permitirles experimentar con las palabras, los sonidos, el humor, el absurdo, la ternura….además no creo sea lo más acertado preguntarse ¿para qué edad es esta obra? Es preciso pensar qué tipo de lector tengo frente a mí.
    En ocasiones nos encontramos con textos, supuestamente para niños, que son simples moralejas aleccionadoras que responden a estereotipos funcionales a una sociedad. Éstos sólo logran empobrecer la literatura en lugar de abrir horizontes y contribuir a la creatividad.

    • Nélida Rementería said,

      noviembre 12, 2014 a 1:53 am

      Coincido con Ana en que debemos pensar el tipo de lector que tenemos,conocer sus intereses.Muchas veces los textos seleccionados que creemos adecuados para un grupo , resulta no serlo; y es aquí donde comparto con lo leído en uno de los textos dados que ” debemos adecuarnos al destinatario”.

      • debo82 said,

        diciembre 10, 2014 a 2:02 pm

        Acuerdo con Ana y con Nélida en que debemos pensar en el lector que tenemos frente a nosotros y que muchas veces el texto que creíamos que iba a impactar termina siendo rechazado. También acuerdo con Ana en que muchas veces la preocupación de los docentes ante la pérdida social de algunos valores está más centrada en buscar textos que dejen una buena enseñanza (moralejas), dejando de lado el propósito fundamental de la literatura.
        En mi experiencia con estudiantes del Profesorado en Nivel Inicial, veo que muchas veces están preocupadas por presentar propuestas que refieran a lo ético y se olvidan que la literatura nos invita al disfrute y también el juego (porque podemos entrar a ese mundo mediante nuestra imaginación y ser parte de esa historia, sentirnos protagonistas o espectadores).
        Es verdad que a veces un texto literario nos ofrece la posibilidad de pensar sobre cuestiones socioculturales (porque es un producto social y cultural) pero también nos invita a evadirnos del mundo real en el que vivimos e interactuamos con los demás.

  11. Nélida Rementería said,

    noviembre 12, 2014 a 1:14 am

    Los puntos de coincidencia que encontré entre los autores es que consideran que en una determinada época, los libros de literatura infantil debían responder a las demandas educativas, ser adecuados a la necesidad de los educadores , es decir, una lectura dirigida a una etapa de formación.En cambio, los puntos de confrontación,están dados en el texto ” Literatura infantil y juvenil versus la `verdadera literatura´” que indica que en la década del 70 la lit. infantil era considerada como un texto menor.
    Teresa Colomer considera que, a partir de esa década, los libros se adaptaron a los nuevos destinatarios, con temas actuales comenzándose a ofrecer libros para ser” vistos y leídos”.

    • Nuria said,

      diciembre 4, 2014 a 5:22 pm

      Esto que planteás de que los textos debían responder a demandas educativas, es asociado por Teresa Colomer a la constitución de la infancia como público lector y se inscribe en el proceso de alfabetización que se produjo en distintos países. Para enseñar a leer era urgente disponer de libros para la lectura en las aulas. La autora plantea que infancia, escuela, libros infantiles y bibliotecas son conceptos estrechamente interrelacionados.

  12. Nélida Rementería said,

    noviembre 12, 2014 a 2:07 am

    Al comparar los dos artículos propuestos, puedo inferir que la literatura infantil ha sido escrita, comprada y seleccionada por adultos y sobre “las ideas que el adulto tiene sobre la infancia”
    .Es aquí donde surge esta idea de seleccionar el libro de acuerdo al propio gusto o el que creemos que sería de su interés.

  13. Ventura Moreno said,

    noviembre 12, 2014 a 2:28 am

    Me pareció muy interesante la opinión de mis compañeras y coincido que para la elección de un texto literario lo mejor o lo más acertado, es pensar, como dijo Ana: …”qué tipo de lector tengo en frente.” A partir de allí, la selección está orientada a la calidad del texto narrativo, la seducción a través del lenguaje accesible y mágico, del tema con el cual se identifica el niño (fantasía, aventuras o humor) y la estética de la obra en sí (tapa, ilustración, tipo de letra o colores). Desde esta mirada, hay diferentes tipos de literatura acordes con la edad. Por esa razón, existen para los jóvenes relatos de género policial, de terror o de ciencia ficción pero también adaptaciones.

  14. María Cristina Chiramberro said,

    noviembre 12, 2014 a 3:08 am

    Desde mi opinión creo que la literatura es eso, literatura, y hay un amplio público receptor sin una edad determinante para leer cierta variedad textual. Hoy es comúnmente aceptada la opinión de que debe haber una literatura específicamente infantil, con obras que reúnan condiciones adecuadas a la mentalidad de los niños, tanto en la forma como en el contenido e intención; esta creación literaria para niños ha sido infravalorada y considerada como un género menor. Una de las dificultades radica en la propia diversidad de los materiales que se resguardan bajo el concepto de literatura infantil: los escritos de carácter literario dirigidos al público infantil, las obras literarias inicialmente no creadas para los niños, pero de las que éstos se han ido apropiando, las manifestaciones procedentes de la tradición oral (cuentos, rimas, adivinanzas,etc.)
    La literatura infantil se mueve en un difícil equilibrio entre lo literario y la necesaria adecuación al lector, pero sobre todo, como dije al comienzo, debe ser literatura.

  15. Laura said,

    noviembre 12, 2014 a 11:00 am

    Luego de realizar la lectura , coincido con lo escrito por mis compañeras ya que al momento de elegir un texto literario como adulto lo hago según mis gustos, criterios , autor .Claro está que se supone que estamos en condiciones de realizar esta elección como docentes y educadores que somos.
    Con respecto a los puntos de coincidencia en los textos de Nodelman y T Colomer es que en ambos se pone de manifiesto los criterios que los adultos debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar la literatura para ponerla en práctica con los alumnos.
    Creo también que es muy importante tener en claro el destinatario con el cual vamos a compartir la lectura .

    • patriciadom said,

      noviembre 14, 2014 a 5:16 pm

      Como reflexionamos en el encuentro del miércoles 12 de noviembre y ya he señalado en algún post anterior, es riesgoso limitar el acceso de los chicos sólo a los textos que nos gustan.
      Además es posible cuestionar que -por el sólo hecho de ser docentes- estemos en condiciones de hacer selecciones con criterios literarios. En principio, no todos los diseños curriculares de la formación docente incluyen a la literatura infantil como disciplina a estudiar. En una investigación que he realizado en nuestra ciudad, he podido constatar que cuando el espacio curricular es “Lengua y literatura”, los contenidos correspondientes a la enseñanza de la lengua dejan a la literatura, con suerte y predisposición del docente a cargo, a una limitada experiencia. Les propongo que piensen en su propia formación de grado y en el camino de profesionalización que vienen transitando y, creo que coincidirán, con que poder seleccionar con criterios literarios es un aprendizaje al que este Seminario intenta apuntar…
      Por otra parte los textos de Nodelman y Colomer, puestos a disposición después del primer encuentro, no aluden a “criterios de selección” sino a discusiones históricas y vigentes en el campo LIJ

  16. Nuria said,

    diciembre 9, 2014 a 12:40 pm

    “La lectura infantil y juvenil” de Teresa Colomer y la publicación “Literatura infantil y juvenil versus la “verdadera literatura”” coinciden en las siguientes ideas:
    1) La literatura infantil y juvenil ha generado y sigue generando controversias, desde sus orígenes con las historias de Perrault hasta el día de hoy.
    2) El auge de la literatura infantil se relaciona estrechamente con la alfabetización. Se ve la necesidad de crear y equipar las bibliotecas áulicas. Cuestión que implicaba una selección de esos libros que se debían leer. Surge la necesidad de pensar en actividades de promoción de lectura.
    3) La literatura para niños/niñas se diferencia de la literatura para adultos. Ambos materiales bibliográficos coinciden en que, además de la proximidad que el niño puede tener con la obra literaria por la temática desarrollada en la historia, lo importante es la literariedad, es decir la utilización de recursos literarios que se utilizan para contar la historia.
    Respecto a estas tres ideas también se destacan diferencias. Teresa Colomer expresa que el hecho de realizar actividades de promoción de la lectura no significó que se leyera “mejor” en cantidad y en calidad. Respecto a los criterios de selección la publicación “Literatura infantil y juvenil versus la “verdadera literatura” hace mención a dos bandos: aquellos libros de calidad literaria y aquellos libros que tenían éxito entre sus destinatarios. Se destaca la importancia de seleccionar libros que demanden un esfuerzo de interpretación para sus destinatarios.
    Rescato de la publicación “Literatura infantil y juvenil versus la “verdadera literatura” la idea de Soriano que rechaza ver a la literatura infantil como un género debido a la terminología tradicional, ya que la literatura infantil abarca varios géneros, propone utilizar la definición del esquema comunicativo. En sus estudios esta idea le permitió demostrar que el acento debe estar puesto en el diálogo que se produce entre los niños y los adultos por mediación de la literatura.

  17. Nuria said,

    diciembre 9, 2014 a 2:10 pm

    Perry Nodelman define a la literatura infantil como todo aquello destinado para niños producida según las ideas que tienen sobre ellos los adultos. A diferencia de considerar la literatura para niños como un esquema comunicativo planteado en al artículo “literatura infantil y juvenil versus la “verdadera literatura” la considera como un género literario separado y definible. En ambos textos queda explícito que la literatura considerada infantil y juvenil se diferencia de la literatura para adultos.
    Para Nodelman la literatura para niños ofrece de manera ambivalente todo lo que los adultos creen que les gusta a los niños como lo que los adultos creen que necesitan; pero en realidad satisfacen los deseos de esos adultos en historias que juegan con los binomios inocencia-salvaje y educable- incorregible.


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