«…sembrador de palabras…»

Hoy recomendamos leer con los chicos, también, a Pablo Neruda. El poeta que coleccionaba botellas y juguetes y mascarones de proa, el poeta que Elsa Bornemann, en el cuento que compartimos hoy, homenajea en la antología Un elefante ocupa mucho espacio.

En Pablo(1), Bornemann se refiere a la muerte del poeta en apenas un renglón «…Esa era la casa de Pablo, que acababa de morir…» y ese momento queda resignificado en la experiencia poética de las gentes del pueblo. 

Encuentro en la alusión a Neruda como el «sembrador de las palabras«, una referencia a cada uno de nosotros: los mediadores. Por eso, esta publicación es una invitación a repensar nuestro rol, una invitación a salirnos de los lugares más cómodos para habilitar experiencias amplificadoras del mundo simbólico de nuestras chicas, de nuestros chicos y también del nuestro(2)

Los versos del Libro de las preguntas(3) que cierran el video, son eso: un desafío para nuestras comunidades de lectores, una ocasión para interrogarnos poéticamente, una oportunidad para instalar la metáfora en los intercambios cotidianos y ¿quién nos dice?, tal vez, la puerta para iniciar experiencias de escrituras mínimas.

El augurio de hoy, entonces, es que «los versos de Pablo [se repitan] una y otra vez, una y otra vez...«

(1) Bornemann, E. (1987). Pablo. En Un elefante ocupa mucho espacio. Buenos Aires: Ediciones Librerías Fausto. Vale la pena detenerse en el epílogo del libro: un libro multipremiado y también prohibido, que recuperamos con la llegada de la democracia.img203

(2) Un documental que puede proporcionarnos, en tanto mediadores, una entrada al mundo de Neruda puede verse aquí

(3) Neruda, P. y Ferrer, I. (2014) Libro de las preguntas. Valencia: Media Vaca. Pueden disfrutar algunas páginas y un interesante análisis haciendo click aquí

 

 

 

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en tiempos en que escasean las caricias

Vamos con un libro viejo viruejo (pensarán algunos), bello bellísimo (pensamos ¿todos?). Es Cuento con caricia, escrito por Elsa Bornemann y editado en 1974,  por Editorial Latina, en una colección que tejió comunidades de lectores en los Jardines de Infantes acercando obras de calidad tanto en lo literario como en lo visual.

Aquí, las ilustraciones de Raúl Fortín amplifican los sentidos con una propuesta estética, que pone el foco en los personajes y desdibuja el paisaje. Esos fondos blancos invitan al lector a reponer desde su propio imaginario ¡tanta ruralidad diversa! ¿Cuál será el paisaje en el que puede ubicar la historia una nena de Sarmiento (aquí en Chubut) o un muchachito de Curuzú Cuatiá (en Corrientes)? ¿Cuál será el que le adjudicarán los chicos de nuestras ciudades que, en estos días, están guardados puertas adentro entre las caricias que reciben de los suyos? ¿Qué pasará con los que hoy no pueden dar ni recibir caricias?

Ya vendrá el tiempo de los abrazos cantó Drexler en estos días, entre tanto, tenemos esta forma de abrazarnos: contar historias, que es la forma que ha encontrado la humanidad de seguir adelante, siempre, cada vez!

 

una plaza para tejer la memoria

Puntualmente llegó el 24 de marzo con su rastro de dolor ante el horror, la injusticia, la experiencia del terrorismo de Estado. Desde la Cátedra Libre de Derechos Humanos de nuestra Universidad se generó un ámbito de participación para que diversos actores y colectivos sociales tomásemos la palabra.

La Cátedra Libre de Literatura Infantil y Juvenil estuvo presente ofreciendo un pic-nic de lecturas para tejer la memoria. Con la participación de la Biblioteca del Centro de Expresión Infantil de la Escuela de Arte ( a cargo de la Prof.Liliana Bonsignore) y de la narradora y bibliotecaria Prof. Verónica De Campos, se ofrecieron tanto textos cuyas historias remitían a aquel tiempo como aquellos cuya circulación estuvo prohibida aunque, con frecuencia circularon clandestinamente.

Algunos textos fueron compartidos en una lectura en voz alta… Así Víctor (1), el elefante que ya sabemos que -como todo elefante- ocupa mucho espacio se codeó con Bartolo(2) y su planta de cuadernos, mientras los vecinos de don Julián Lencina(3) volvieron a sus sillas a sentarse a imaginar… y en su banquito alguien volvió a esperar a ese tío(4) que llegaría «mañana» y no, no llegó… y alguien se hizo acompañar de camino a casa (5)

Hubo quienes se asomaban a las historias oyendo sólo lo narrado. Hubo quienes tejieron lazos desde la conciencia gestada en su familia. Hubo quienes leyeron por su cuenta texto e imágenes, conmoviéndose ante la historia compartida (6)

Los mediadores aún tenemos una larga tarea en los procesos de construcción de ciudadanía. ¡Habremos de seguir andando! ¡Habremos de seguir tejiendo la memoria!!


  1. Bornemann, Elsa. UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO
  2. Devetach, Laura: LA PLANTA DE BARTOLO
  3. Canela: LA SILLA DE IMAGINAR
  4. Pantana: MAÑANA VIENE MI TÍO
  5. Buitrago, Jairo: CAMINO A CASA
  6. Andruetto, María Teresa: LOS AHOGADOS