El disparate y la ternura

Como en recomendaciones anteriores, hoy ofrecemos una obra de Laura Devetach  que combina disparate y ternura: «Un cuento ¡puajjj!» (1) . 

La autora santafesina construye una historia que, a partir del «PUAJJJ» del título, puede habilitar interesantes conversaciones con las más pequeños:  ¿Cómo  se expresa, cada uno, cuando se siente «espuajado»? ¿De qué otras maneras se sienten en estos días? El aislamiento es un tanto «puajjj» pero ¿qué cosas de estos días no lo son?

En situaciones de padecimiento, ante lo inesperado, los nuevos en el mundo requieren de adultos que generen cierta estabilidad para evitar que enloquezcan (Domínguez: 2018) (2). Por esto es indispensable ofrecer a los integrantes de las comunidades de lectores, con quienes compartimos el aislamiento, tiempos de demora y recepción amorosa. Como sostenemos en el proyecto fundacional de la Cátedra: «… tiempos que permitan… encuentros intergeneracionales […] experiencias de lectura que abran algunos “territorios compartibles [en los que cobren] sentido las acciones de los hombres y simultáneamente resignificarlas”(3) […] tiempos en que los niños se inventen e inventen a sus adultos; tiempos en los que los adultos se re-inventen de su mano…«.

Estas «recomendaciones literarias» que vamos realizando desde la Universidad tienen ese objeto: acompañarlos a ustedes que acompañan.

¡Nos seguimos leyendo!

 

(1) Devetach, L (1989). Un cuento ¡puajjj! Buenos Aires: Colihue

(2) Domínguez, P. (2018). Abrigar con palabras. Ponencia Simposio LIJ del Mercosur

(3) Goldin,  D. (2006). La invención del niño. Digresiones en torno a la historia de la literatura infantil y la historia de la infancia (fragmento). En Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura. México: Paidós.

Una historia venida desde el fondo de los tiempos

Cuando escuchamos la «Historia de Ratita» (1) podemos escuchar en ella la experiencia vital del crecimiento de las hijas que salen, del calor de la casa familiar, a la búsqueda y construcción de su propio proyecto de vida. Podemos valorar, como lo hicimos en el cuento que compartimos ayer, el discurso organizado en base a repeticiones que, retahílicamente, construyen un texto que cuenta y canta.

manuscript-sanskritPero, gracias a que Laura Devetach inicia el texto con el epígrafe: «Versión libre de un tema del Panchatantra«,  sabemos que, con este cuento, estamos invitando a los lectores más pequeños a entrar en la corriente universal de la literatura. Esas fábulas han seguido el mismo derrotero de los «Cuentos de Mamá Oca» que transcribió Perrault: pasaron de la tradición oral al texto escrito entre los siglos II y VI de nuestra era, en India. En ambos casos, los destinatarios son jóvenes que tendrán responsabilidades de gobierno (un príncipe hindú ignoto, la abuela de María Antonieta cuando aún era una joven princesa).

La versión de Laura Devetach, entonces, es una oportunidad para convidar a los chicos una historia ¡bellamente contada!, sobre la necesidad de abrir puertas a mundos con puertas más fáciles de abrir. ¡Algo que nos está haciendo mucha falta, no les parece?

(1) Devetach, L. (1986). Historia de Ratita. En Monigote en la arena. Buenos Aires: Ediciones Colihue

Una historia con historia

En este día de cuidado colectivo, les compartimos una historia para escuchar con otros, una historia para escucharnos en los recuerdos de infancia de quienes hemos vivido la gloria de chapotear en los charcos que nos regalaban las lluvias. ¡Como cada vez, Laura Devetach transforma la vida cotidiana en celebración estética!

 

Esta lectura de «Marina y la lluvia» (1) ha sido grabada en la Radio de nuestra Universidad (2) en el marco de una iniciativa de la Cátedra con estudiantes del Colegio Universitario Patagónico.

¡Que lo disfruten!!!

(1) Devetach, L (1988). Marina y la lluvia. En Monigote en la arena. Buenos Aires: Colihue 

(2) Universidad Nacional de la Patagonia «San Juan Bosco»

Iniciamos el Proyecto: LA UNIVERSIDAD VA A LA ESCUELA

Con alegría y tras un tiempo de gestiones esperanzadas en poder llevar adelante la propuesta, hemos comenzado tiempos de diálogos formativos con el equipo de la Escuela de Nivel Inicial nº 488.

Resguardadas en un atardecer de otoño, en el primer encuentro compartimos un espacio poético en el que nos dejamos acunar en el recuerdo de aquellos juegos de infancia que nos regalaron las primeras primerísimas rimas. Recuperamos nanas y retahílas, recorrimos las versiones de Mambrú y del Martín Pescador, valoramos la experiencia de ser parte de una cadena de transmisión cultural siempre viva y siempre trascendiéndonos!

Desde la convicción, sostenida en la Cátedra desde sus inicios, de que no hay ser humano que pueda resistirse a la musicalidad del lenguaje las participantes se atrevieron a crear sus propias versiones de diversos textos poéticos.

Laura Devetach con su poema «¿Quién sabe?» y sus textos incluidos en «Poesía a la Carta» (el juego de Tinkuy libros) habilitaron escrituras exploratorias en la búsqueda de los propios modos del decir. Apenas un atisbo de escritura que nos sorprendió y nos animó a nuevas búsquedas.

Hubo tiempo para un pic-nic entre los libros de la biblioteca de la Cátedra que quedaron en buenas manos: pasarán unas semanas en el Jardín para que las docentes se atrevan a convidarlos a los grupos de niños y a sus familias.

Ya volveremos a encontrarnos, ahora es el tiempo de macerar todo lo vivido, reflexionando y probando convites.

una plaza para tejer la memoria

Puntualmente llegó el 24 de marzo con su rastro de dolor ante el horror, la injusticia, la experiencia del terrorismo de Estado. Desde la Cátedra Libre de Derechos Humanos de nuestra Universidad se generó un ámbito de participación para que diversos actores y colectivos sociales tomásemos la palabra.

La Cátedra Libre de Literatura Infantil y Juvenil estuvo presente ofreciendo un pic-nic de lecturas para tejer la memoria. Con la participación de la Biblioteca del Centro de Expresión Infantil de la Escuela de Arte ( a cargo de la Prof.Liliana Bonsignore) y de la narradora y bibliotecaria Prof. Verónica De Campos, se ofrecieron tanto textos cuyas historias remitían a aquel tiempo como aquellos cuya circulación estuvo prohibida aunque, con frecuencia circularon clandestinamente.

Algunos textos fueron compartidos en una lectura en voz alta… Así Víctor (1), el elefante que ya sabemos que -como todo elefante- ocupa mucho espacio se codeó con Bartolo(2) y su planta de cuadernos, mientras los vecinos de don Julián Lencina(3) volvieron a sus sillas a sentarse a imaginar… y en su banquito alguien volvió a esperar a ese tío(4) que llegaría «mañana» y no, no llegó… y alguien se hizo acompañar de camino a casa (5)

Hubo quienes se asomaban a las historias oyendo sólo lo narrado. Hubo quienes tejieron lazos desde la conciencia gestada en su familia. Hubo quienes leyeron por su cuenta texto e imágenes, conmoviéndose ante la historia compartida (6)

Los mediadores aún tenemos una larga tarea en los procesos de construcción de ciudadanía. ¡Habremos de seguir andando! ¡Habremos de seguir tejiendo la memoria!!


  1. Bornemann, Elsa. UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO
  2. Devetach, Laura: LA PLANTA DE BARTOLO
  3. Canela: LA SILLA DE IMAGINAR
  4. Pantana: MAÑANA VIENE MI TÍO
  5. Buitrago, Jairo: CAMINO A CASA
  6. Andruetto, María Teresa: LOS AHOGADOS